Tierra y Flora

En nuestras sociedades cuando algo no está bien con el cuerpo vamos al doctor y nos dan pastillas. Y pasa lo mismo con todo lo demás, por ejemplo, cuando algo no está bien en la agricultura se utilizan pesticidas, fungicidas, insecticidas, fertilizantes químicos y demás. Y cuando alimentamos a la tierra de tanta cosa, en realidad lo que estamos ocasionando es enfermarla, y así comienza el proceso de-generativo de la tierra. Tapamos el problema por un rato sin saber que toda la riqueza natural de la tierra (nutrientes y microorganismos) comienza a morir gradualmente.

Y aquí les va un dato súper impresionante: Hay más microorganismos en una cucharadita de tierra sana, que gente en el planeta!!!

Y nosotros funcionamos igualito! Algo que me impresiona muchísimo es ver todas las similitudes que tiene nuestro cuerpo con todo el universo. Y este conocimiento me hace aterrizar y recordar que vengo de la tierra, que soy como una célula que es parte de un gran organismo.

Lo que les quiero contar el día de hoy tiene que ver con mi salud. Nací en un país frío, muy frío! Y de pequeña me daban neumonías y pulmonías frecuentemente. Obviamente mi madre y mi padre me llevaban a los doctores que me daban antibióticos e infinidad de medicinas más. Y así fueron pasando los años en países fríos que me provocaba gripes constantes creando un ciclo infinito de combatirlas con medicinas.

Luego llegamos a México y tuve enfermedades nuevas, como infecciones estomacales y parásitos, por todo el cambio de alimentación tan radical y esto requirió de muchísimas medicinas más.

Tuve mi primera menstruación a los trece años y fue más que dolorosa, los cólicos llegaron a mi vida para revelar la verdadera cara de la tortura física. Y cada vez que llegaba ese día me tomaba todas las medicinas que pudieran mitigar aunque fuera la mitad de ese suplicio.

Si hago la cuenta de todas las pastillas que he tomado para quitarme esos cólicos (supongamos que 1 pastilla al mes desde los trece años de edad) calculo aproximadamente 210 Ibuprofenos. Y esto solamente es el calculo de la medicina que tomaba para tapar los cólicos, sin contar todos los antibióticos, antigripales, antifúngicos, antihistamínicos, y demás que he tomado a los largo de mis 31 años de edad.

Pero gracias a muchas enseñanzas, gente inspiradora, y comunidades que he conocido, mi mente de pronto tuvo un pequeño despertar. No recuerdo bien a qué edad fue, pero calculo que alrededor de los veintidós años. Comencé a leer artículos y libros que hablaban sobre la globalización, el consumismo, la manipulación de los medios de comunicación en la sociedad, y toda esta información me permitió abrir los ojos a un mundo completamente nuevo. Realmente si siento que fue un pequeño despertar, veía todo el mundo en el que había crecido como algo totalmente inventado por un grupo de personas poderosas. Por instituciones, gobiernos, empresas con mucho poder que moldeaban al mundo, a su conveniencia. Y entonces tuve mi época hippie, pero esta anécdota será para otro momento.

A lo que quiero llegar es que me he ido despertando poco a poco, y me voy dando cuenta de lo que para mi es verdaderamente importante para poder vivir una vida sana en todos los sentidos. A mi me importa cuidar a mi cuerpo, mantenerlo fuerte a través del ejercicio y la alimentación sana y así protegerlo para que no necesite nunca jamás tomar una medicina. De hecho desde Noviembre del 2018 tome una decisión muy significativa para mi, jamas volver a tomar una pastilla para mitigar el dolor de mis cólicos. La primera vez que lo hice pase todo el día con mucho dolor, sin poder levantarme de la cama y en un estado muy surreal, me sentía en un viaje y todo parecía una alucinación. Al día siguiente desperté con cólicos más tolerables y con una admiración profunda hacia mi misma, me sonreí, y me sentí una chingona. Logre transformar esa idea de lo que es sentir dolor en lo que realmente es, o lo que yo quiero que sea. Simplemente son las sensaciones de mi menstruación y yo puedo con ellas, yo puedo navegar por todas esas sensaciones si tener que cubrirlas.

Desde Noviembre no he vuelto a tomar ninguna medicina para los cólicos.

Entre mas pastillas tomemos para todas esas enfermedades, más vamos deteriorando a nuestra flora intestinal y nuestra flora es muy parecida a la tierra del planeta. Nuestra flora está compuesta por 100 billones de bacterias. Y para que sepas un poco más la “flora” intestinal es el conjunto de microorganismos o bacterias que viven en nuestro intestino.

Entonces esta pasando exactamente lo mismo de lo que hable al principio de este artículo. Entre más tóxicos le demos a nuestra flora y a todo el cuerpo, más alteraciones vamos a crear y por ende aún más enfermedades. 

El año pasado aprendí esta lección. Tuve una serie de enfermedades que me exigían tomar tratamientos antibióticos. Tome tantos antibióticos en un periodo de tres meses que literalmente mate a billones de microorganismos sanos en mi cuerpo. Y por esta razón mi cuerpo comenzó a reaccionar con alergias en toda mi piel. Nunca me había pasado y no entendía a que podía ser alérgica si nunca había sido alérgica a nada. Hasta que una gran doctora fue estudiando mi historial medico, me preguntaba acerca de mi estilo de vida y mi alimentación y llegó a la conclusión de que había barrido a mi flora intestinal con tantos tóxicos ingeridos.

Mi cuerpo reacciona ante el mundo en el que vive y se manifiesta a gritos. No hablo solo de medicinas, también hablo de aquellos químicos que consumimos provenientes de nuestra alimentación y todos los contaminantes que entran a nuestro cuerpo por todas las vías posibles.

Desde entonces comencé un cambio muy gradual hacia una alimentación distinta y una nueva forma de vida. Ya no solamente puede ser sustentable, precisa ser RE-GENERATIVA. Y para comenzar necesitamos des-aprender todo lo que nos han enseñado y no temer convertirnos en agentes de cambio para un nuevo mundo. ¿Y cómo podemos comenzar? Comencemos por alimentarnos mejor, compremos productos locales para apoyar a nuestras comunidades y así poder permitirles a ellxs generar alimentos nutritivos, orgánicos, que vengan de manos honestas; hagamos nuestros huertos en casa para comenzar a ser más autosuficientes; compremos a granel en nuestras propias bolsas re-utilizables; aprendamos a hacer composta en casa; hagamos nuestros propios productos naturales en casa para dejar de contaminar a nuestro ambiente y a nuestro propio cuerpo con tantos químicos, comencemos a disfrutar el proceso lento de hacer las cosas con nuestras propias manos. Yo se, suena a mucho pero se comencemos lentito y con todas las ganas, yo también voy aprendiendo en el camino, lo importante es empezar.

Puedes empezar con una lista de todo lo que quieres cambiar respecto a vivir una vida más sustentable y re-generativa. Haz una cosa a la vez, cuando te sientas comodx y la domines tachala y pasa a la siguiente (esta idea surgió de VivesinBasura en CDMX).

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Foto tomada en la tienda de Zero Waste en Ubud, Bali.

Gracias por leerme y que tengas un hermoso Lunes!

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