De él, de su corazón.

Dame la mano mi pequeña gran mujer,

respira suavecito, con calmita,

respira como lo hacen los niños al dormir,

inflando la panza, que delicia su relajación.

Inhala el amor que siento por ti,

exhala todos los miedos que la vida te enseñó,

atenta, te enseñó, ya cabe en el pasado.

Esa enseñanza es parte de tu gran mujer,

aprende y deja ir el bagaje que ya no contiene nada,

suéltalo y comienza a abrir el espacio para nuestra hermosa historia.

Te he encontrado mujer y me has encontrado, para que implorar la perfección cuando los dos somos unos imperfectos perfectos que caben perfectamente uno dentro del otro.

Que se iluminan al mirarse, al observarse, que se encienden al tocarse, besarse, adentrarse.

Conectamos, encendemos chispas, fuegos, se crea la magia en derredor y mientras nuestros corazones ya saben, nuestras mentes van aprendiendo, little by little.

No sueltes mi mano mi hombre que yo no te soltaré.

Confío, confío.

29/11/17

 

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