Una breve historia

Me asomo y me asomo pero no vas a llegar y ya lo se, pero ingenuamente me queda la esperanza de que de pronto oiga un lejano Yasi, se pare mi corazón por unos segundos, se sienta el nervio en la tripa y sepa que eres tu, que aun nos queda la promesa de ese amor que ya vivimos y ya pisoteamos.

Me he imaginado tantos escenarios románticos, los anhelo, los ansío, pero luego me cubre el velo de la tristeza y la realidad y el cuerpo comienza a sentirse ansioso mientras voy percibiendo como la cara se agria y me da pena pensar que se me puede quedar así de tantas veces que he sentido el corazón roto.

Creo que me impactó de esta forma por que fue demasiada belleza, un amor desmesurado que sucedió en unos días. En esos días me contaste una historia de una de las orquestas mas importantes del mundo, en donde todos los que la integraban tenían en promedio veinte años y ya estaban casados, muchos con hijos. El éxito de ellos se debía a la importancia que le daban al compromiso, por eso eran así de triunfantes, por ese compromiso con lo que amaban. Me dijiste que te habías percatado de que querías eso, te habías dado cuenta de que en el pasado nunca lo buscaste realmente, algo así. Yo no decía nada, como muchas veces en las que estoy sintiendo y viviendo tanto un instante que las palabras no logran acomodarse, solamente se andan creando mariposas, tormentas y mares de lágrimas en el interior.

Me dijiste tantas cosas que me fueron enamorando hasta lograr su cometido solamente para terminar en corazones devastados y melancólicos. Quien iba a pensar. Pero en realidad ya se que siempre lo pensé y tu siempre lo viste en mis ojos. Tantas veces te leí y escuché diciéndome que parecía que me estaba despidiendo, y si, siempre me quería despedir, pero algo en mi no me dejó, algo me mantuvo atraída a ti. Quizá ese lado tuyo que me colmó de un amor tan inocente, tan ingenuo, con tantas ganas de amar y ser amado.

Lo predije en una de mis explosiones de letras que plasmo en mis moleskines. Te lo leí y te sentí la tristeza cuando advertiste que no creía en lo nuestro. Dije que sentía que nos deslumbramos de esta forma por el simple anhelo de ya amar a alguien, de ya ser amados después de haber sido tan destrozados por los grandes amores de nuestras vidas. Y se acaba de escuchar un coche frente al edificio. Y se acaba de sentir un dolor de estómago nervioso de pensar que puedas ser tu, pero se que no eres tu, ya se hubiera escuchado el Yasi lejano de mis imaginaciones, de todas maneras me asomare.

Y ya presentía que no eras tu.

Si fueras tu hubiera dejado de escribir, hubiera bajado las escaleras corriendo, te hubiera abierto el portón, me hubiera dejado envolver en tus brazos en los que me gustaba como cabía dentro de ti, te hubieras reído con ese tonito sacale punta que solamente tapa toda esa vorágine de emociones que traes, así como yo. Nos hubiéramos amado un rato, nos hubiéramos hipnotizado como siempre y nos hubiéramos comenzado a cerrar poco a poco, con el pasar de la horas, hasta que el muro fuera tan grande que nos hiciera actuar como extraños que se temen y se repelen. Así nos sucedió una y otra vez. Así le intentamos tantas veces y así nos fuimos despedazando el corazón, lentito como con un gustito maquiavélico.

Y no se por que solamente pienso en esto, lo sueño, lo quiero, lo odio, me hace llorar, me hace amarga, y me hace sonreír cuando logro recordar la magia genuina que vivimos.

Duele por que entré tambaleante pero tan solo me duro unos instantes, luego me deje amar y comencé a amar, siempre dudosa, pero amando, besando frente, ojos, nariz, labios, aceptando imperfecciones y dándoles amor. Sintiendo el corazón liviano y enamorado con la poesía con la que nos comunicábamos, con lo hermosa que me hacías sentir, con tus ganas de enseñarme al mundo, a tu mundo, con tus ganas de ese compromiso con Yasi, la mujer bella que empató con tu ritmo, que llamaste moviendo tantas nuevas energías. Que llamé por que ya era hora de volver a sacudirle el polvo al corazón. Nomas que fue demasiado fugaz y termine impactada contra el muro de tu lado impenetrable, contra ese muro que vive en ti, latente.

Te lleve a una ceremonia, en tantas cosas nos llevamos de la mano para conocer nuevas formas y sanar viejos demonios. En esa ceremonia estuvimos separados por que así tenia que ser. Solamente fui el medio que te llevo a un lugar sagrado, que ya te tocaba conocer. Te sentí muchas veces y te observe pocas. En ese círculo de magia no es necesario ver, todo se siente, todo se percibe tal cual es. Te sentí como un niño, como si estuvieras abriendo los ojos a un nuevo mundo en donde te percatabas de que los árboles y sus hojas están bien vivitos y te susurran mensajes constantemente. Pero lo mas bello que te regaló esa plantita fue que te diste cuenta de que por fin te sientes en tu centro, pleno, relajado después de tanto azote y tortazo que te dio la vida. Hablaste y agradeciste con un tono de voz tan franco, tímido y repleto de un cariño por ti mismo y por todo lo que te rodeaba. Me sentí contenta y al mismo tiempo entristecida. Doble pensamiento, doble sentimiento.

Ya sabia que estábamos así de separados por que así de separados nos toca estar en esta vida. No me dolió en realidad. Lo acepte con gracia y con el temperamento sereno de un alma antigua que lleva tantas vidas sobre la tierra. Fui un cerro hace miles de años, eso me dijiste. Fui una prostituta que te enamoró en otra vida y que te rompió el corazón en algún lugar del caribe. Y ahora en esta vida matraca nos volvemos a encontrar, nos volvemos a amar y nos vamos despedazando suavecito.

¿Y que crees? Ahorita sentí que aun podías aparecer esta noche frente a mi puerta, llamándome y sorprendiéndome de amor. Pero no será así. Me acabas de escribir para preguntar si ya ando de fiestera. Aún no nos soltamos, nos seguimos dando vueltas por que no queremos apagar ese fueguito que se andaba incendiando. Frente a mi esta una velita con dos mechas que prendí hace mas de una semana, por las noches la prendo y antes de dormir la apago, predigo que cuando se acabe esta vela, acabara nuestra breve historia. Ya acabó, lo sé, pero quizá acabara el tormento en el que andamos bailando como demonios que se regocijan de su propia miseria.

Yo que quería escribir de mi corazón que pronto será operado y de mi viaje tan anhelado. Probablemente es necesario ir drenando lo nuestro para ser capaz de llevar a mi mente a lo que viene tan deprisa que paraliza.

En una semana exactamente ya estaré operada y mi corazón estará libre de taquicardias que ha tenido desde los trece años de edad. Tomé la decisión de por fin hacerme esta operación por que mi penúltima taquicardia que fue en noviembre subió a doscientos cincuenta latidos por minuto, casi un paro cardiaco, casi la reunión esperada con mi tia chula, mi babai, mis ancestros, no la espero ya, pero cuando la vislumbro hace que se desvanezcan los miedos de dejar este cuerpecito mío de esta vida mía. La fé de que nuestro espíritu sigue bien vivito, me da la serenidad para enfrentarme a esta operación de corazón. Y la promesa de que mi corazón ya no latirá como un lunático, me da la garra y me impulsa para volar a tierras desconocidas, para subir montañas, nadar ríos y mares, sentir todas las sensaciones con el corazón calmo, con el corazón contento de dejarse ser por fin.

Dejarse ser por fin. Dejar de esconder por fin. Dejarse amar por fin.

Creo que ya termine por hoy, se siente, gracias por leerme.

Yasamin

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